
El regreso de Antón Muíños a Carballo dejó un sabor agridulce, combinando un rendimiento prometedor con la cara más amarga de las carreras. Desde las primeras sesiones cronometradas, el piloto de Carral demostró la evolución del La Base FX01, metiéndose de lleno en la pelea al rodar cerca del top 10 y confirmándose como el piloto más rápido del fabricante local. Las buenas sensaciones se mantuvieron en la primera manga clasificatoria, donde cruzó la meta en una sólida quinta posición.
Sin embargo, la suerte dio la espalda al equipo a partir de ese momento. En la segunda manga, un fuerte impacto provocado por un rival dejó a Muíños fuera de juego, mientras que un problema de temperatura en el motor truncó cualquier opción de réplica, impidiéndole tomar la salida en la última serie del fin de semana.
Con el regusto amargo de no haber podido rematar el trabajo, pero con la mente puesta en la revancha inmediata, el piloto resumía así las lecciones del fin de semana: “Ha sido un fin de semana de mucho trabajo y cero recompensa en los resultados, pero las carreras a veces son así de crueles. Me quedo con lo positivo: el ritmo en la calificación fue muy bueno y el FX01 demostró que tiene velocidad para estar arriba. El golpe del rival y el problema de temperatura nos dejaron KO, pero esto es un proceso de aprendizaje. No hay tiempo para lamentarse porque el fin de semana que viene ya nos volvemos a poner el casco en Talavera de la Reina, y allí saldremos a por todas en el Nacional.”